Aquí, Ronnier se toma el riesgo. Y dice lo que a sus ojos no le gustan. Sí; es un riesgo, en este mundo, hablar de estas cosas. Hay muchos intereses en juego. Pero hay algo que vale el juego: la vida.

Note usted como sin perder la dulzura de su voz, es más, con una dulzura extrema, se vuelve niño, se vuelve embrión, y se torna incisivo, pregunta como esperando que te des cuenta. Y es que en este tema estás a favor o en contra. No hay medias tintas. Porque hay más de 2 millones de abortos al año en Latinoamérica. Porque no es redituable para algunos estar a favor de la vida.

Y se nota que el tema estremece aún al mismo Ronnier. No podía ser de otra forma. Había que hablar. Y el coro termina sonándole a la madre, algo así como... ¿qué tan mala puedes ser?; cuando en realidad se trata de tu propia pregunta “¿qué tan mala puede ser… esta vida?”. Está en ti.

Y fíjense en el toque tierno que pone la canción de cuna de Mozart, que finaliza el tema pero que no duerme, sino despierta del aletargamiento.