

Es la canción que acoge el espíritu del disco y del mensaje principal de Ronnier. Pide un sitio en tu
vida, aunque sabe que la fuerza del mensaje se hace un sitiecito solo. No vende nada, sólo te pone las
cosas como son, sin medias verdades.
Vaya estribillo. “Lagrimas, cansados, pero jóvenes con corazón”. Rompe cualquier oído. Y Ronnier es
todo voz, convicción, entrega y juventud, en edad y en actitud. Se siente humano, plenamente único.
Fíjese en la fuerza y emoción que impone Carlos, el batero cuando rompe la tarola. A este track
agréguele sólo aplausos y será un tema grabado en vivo. Pura energía. Pura pasión con la que
Ronnier canta y los músicos tocan. Y frescura en los coros. Parece un himno. Un himno al joven. A su
entrega, a su universalidad. Y todo hace pensar que se convertirá en uno de esos temas que se
tararean en la calle, de los que se guardan para ocasiones especiales. Le importa claramente la
verdad en esta canción. Y todos alguna vez la hemos necesitado.